domingo, 3 de diciembre de 2017

Claves para identificar y resolver las dificultades en una lectura

Imagen tomada de www.educapeques.com
Como docente de Lenguaje y Comunicación, en muchas ocasiones me he encontrado con estudiantes, de diferentes edades y niveles, que me manifiestan que no han entendido completamente un texto y con el tiempo me he dado cuenta que, al analizar esas dificultades o aquello que no fue bien comprendido,  muchas de esas situaciones se repiten, no importando de qué tipo de estructura textual se trate, pues el problema no viene muchas veces de la configuración del género, sino de dificultades mayores que atraviesan cualquier tipo de lectura, literaria o no literaria.

Nuestros estudiantes y nosotros mismos estamos permanentemente leyendo distintos tipos de textos con diferentes estructuras, algunas más simples, otras más complejas, algunas vinculadas al mundo de la ficción, otras a la realidad cotidiana. Algunas subjetivas y otras objetivas. Por supuesto que hay algunas lecturas que las comprendemos fácilmente y otras que presentan dificultades mayores. Una de las habilidades de lectura que es necesario adquirir es ser capaz de identificar esas dificultades para así entrar en vereda de solucionar el problema.

Para reconocer en nuestra lectura esas dificultades es necesario, en primer lugar, leer comprensivamente los textos, sin descuidos, porque muchos de los problemas de comprensión se solucionan a partir del propio contexto que se va revelando en distintos momentos de la lectura. Más allá de eso, he identificado cuatro dificultades  muy comunes que entorpecen la comprensión lectora y que debemos enfrentar con decidida intención de superarlas:

1. Referencias al contexto de producción: Muy común en los textos literarios e históricos, también en algunos de divulgación científica no contemporáneos, esta dificultad se refiere a una serie de referencias al mundo en el que se desenvuelve el autor, el momento histórico, político, cultural, social, religioso, etc., en que se encuentra en el momento de la escritura. Lo que se debe hacer en este caso es reconocer esas alusiones a fechas, personajes históricos, ideas generales de la época, etc., para luego poder buscarlos en la web o en alguna buen enciclopedia y una vez conocidos, poder relacionarlos con la obra leída y ensamblarlos con la construcción del relato. Por ejemplo, si estamos leyendo una obra cuyo autor vivió la II Guerra Mundial, es probable que algunas situaciones de aquella gran conflagración mundial aparezcan mencionadas, incluso nombres, ideologías o lugares, identificarlas e investigarlas es la clave para superar esta dificultad de comprensión lectora.

2.  Referencias culturales: Son aquellas que no necesariamente están vinculadas al momento de producción de la obra, sino que son parte del acervo cultural general de la humanidad. Por supuesto que los conocimientos de las personas son diversos, pero hay bienes culturales que, al menos superficialmente, el autor espera que sean conocidos por todo el mundo. Por ejemplo, una referencia al Quijote, al Descubrimiento de América, a las pirámides egipcias, a las parábolas de Jesús o a los principales dioses griegos, no debería generar problemas a los lectores. Por supuesto que otras referencias menos comunes, como obras artísticas específicas o hechos históricos determinados deben ser investigados para poder primero comprenderlos y luego ubicarlos en relación al aporte que hacen a la comprensión del texto.

3. Referencias a la ideología del autor. Es más difícil identificarlas, pero suelen ser mucho más importantes, incluso, que las dos señaladas anteriormente. La ideología política, filosófica, religiosa, etc., de un autor puede explicar maravillosamente la intencionalidad final de una obra, el verdadero propósito del autor. No se pueden entender cabalmente obras como Pinocho, Ami el Niño de las estrellas, El Principito, Juan Salvador Gaviota o El caballero de la armadura oxidada, si no tenemos presente la intencionalidad esotérica de sus autores. Lo mismo aplica para la mirada cristiana en Las crónicas de Narnia o las posiciones políticas de autores como Pablo Neruda, Darío Fo, José Saramago o Miguel Serrano, por ejemplo. Aquí vale averiguar sobre esas ideologías de los autores para luego comprenderlas y ubicarlas en el contexto de creacuón de la obra, pero a nivel de la profundidad de los pensamientos y sentimientos de sus autores.

4. Vocabulario desconocido. La más común de las dificultades, ya sea que se trate de giros idiomáticos regionales o nacionales, vocabulario técnico, dialectos o expresiones populares, suelen ser las más fáciles de identificar y solucionar con la ayuda de un buen diccionario.

Existen otras dificultades más, de hecho hay tantas como lectores y lecturas existan, pero las arriba anotadas son las más comunes y las que debemos superar con prioridad si queremos tener una adecuada comprensión lectora.

prof. Benedicto González Vargas

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